Cáncer de próstata hereditario

El cáncer de próstata es un tipo de cáncer que se desarrolla en la glándula prostática, que es una glándula exclusiva de los hombres. Esta glándula está situada justo debajo de la vejiga, donde se almacena la orina, y junto al recto, que es el extremo de los intestinos. La glándula prostática es responsable de generar uno de los líquidos que forman el semen.

El cáncer de próstata en cifras

El cáncer de próstata, excluido el cáncer de piel, es la forma de cáncer más común en todo el mundo entre los hombres. El número de personas diagnosticadas con cáncer de próstata en todo el mundo en 2020 fue de aproximadamente 1.414.259, lo que lo convierte en el cuarto cáncer diagnosticado con más frecuencia. De todos los casos diagnosticados, los de 60 años o más representaron alrededor del 60%.

Por lo general, la edad típica para el diagnóstico del cáncer de próstata es de 66 años y rara vez se diagnostica antes de los 40 años. En comparación con los hombres blancos, el número de casos nuevos diagnosticados en hombres negros es un 70% mayor. En 2020, se estima que 375.304 personas en todo el mundo murieron a causa del cáncer de próstata.

Los antecedentes familiares son un factor clave para identificar la probabilidad de desarrollar cáncer de próstata. Los estudios sugieren que entre el 5 y el 10% de los casos de cáncer de próstata se heredan debido a cambios genéticos o mutaciones transmitidas de padres a hijos. Por ejemplo, un hombre con dos familiares directos diagnosticados con cáncer de próstata tiene un riesgo entre 3 y 5 veces mayor de contraer la enfermedad que un hombre sin antecedentes familiares.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que tener antecedentes familiares de cáncer no significa necesariamente ser portador de mutaciones genéticas o correr el riesgo de desarrollar cáncer, simplemente significa que las probabilidades de desarrollar cáncer pueden ser ligeramente más altas si es hereditario.

¿Qué mutaciones genéticas están asociadas con el cáncer de próstata?

Algunas personas corren un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer debido a mutaciones genéticas. El cáncer de próstata es uno de esos tipos, y ciertas mutaciones genéticas pueden aumentar el riesgo de desarrollarlo. Se ha identificado una serie de genes mutados que podrían aumentar el riesgo de cáncer de próstata:

  • BRCA1 y BRCA2: son dos genes que no solo están relacionados con un mayor riesgo de cáncer de próstata, sino que también están relacionados con un riesgo elevado de padecer cáncer de mama y ovario. En los hombres con la mutación del gen BRCA2, el riesgo de cáncer de próstata aumenta significativamente, hasta 6 veces más que en los hombres sin la mutación. Vale la pena señalar que las mutaciones en el BRCA1 son responsables del 1% de todos los cánceres de próstata, mientras que las mutaciones en el BRCA2 son responsables de alrededor del 5% de todos los casos.
  • MSH2, MSH6, MLH1, PMS2, EPCAM: Los hombres que tienen una mutación en cualquiera de estos genes pueden tener una afección conocida como cáncer colorrectal hereditario sin poliposis (HNPCC) o síndrome de Lynch. Estas personas tienen un riesgo de 2 a 6 veces mayor de desarrollar cáncer de próstata que una persona promedio. Además, también tienen una mayor probabilidad de padecer cáncer de estómago, cáncer colorrectal y otros tipos de cáncer.
  • HOXB13: Las mutaciones en este gen, son más frecuentes en familias de origen escandinavo, y se han asociado con el cáncer de próstata en hombres a los que se le diagnostica a una edad temprana. Este gen en particular puede desempeñar un papel crucial en el desarrollo del cáncer de próstata.

En conclusión, la identificación y el tratamiento tempranos del cáncer de próstata son cruciales para mantener la salud general y la calidad de vida de los hombres. Por ello, se recomienda encarecidamente que los hombres mayores de 50 años se sometan a exámenes de próstata periódicos para detectar cualquier signo de cáncer. Además, hacer cambios en el estilo de vida, como mantener una dieta saludable, realizar actividad física con regularidad y evitar el consumo excesivo de tabaco y alcohol, también puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar cáncer de próstata en las personas con antecedentes familiares de la enfermedad. Por tanto, es fundamental priorizar los chequeos periódicos y los hábitos saludables para minimizar el riesgo de cáncer de próstata.